El buen rollo de los monólogos
En los últimos años se ha puesto de moda una nueva forma de humor: los monólogos. Estas conversaciones con uno mismo se pueden parecer a lo que a veces nos cuentan nuestras propias conciencias, pero con un poco más de gracia…

Cualquier tema sirve para hacer un monólogo. Pero son los relacionados con nuestra vida diaria los que más suelen hacernos reír. Si al monologuista se le da bien puedes, incluso, retorcerte de risa por el suelo. Pero para eso se necesita ser muy bueno, y no todos lo son. Pero hoy nos centraremos en aquéllos que sí valen la pena, en aquéllos que, mientras les ves, no puedes parar de reír.
Si tienes suerte y coincide que en tu ciudad hay un bar con monólogos, aprovecha. Es una oportunidad única (o no), pero sí divertida. Y es que, ¿qué puede haber mejor que disfrutar en directo de unas risas mientras tomas algo fresquito, que tan bien entra en estos días de calor?
Sesiones intensivas de Paramount Comedy
Pero si no puedes ir a verlos en directo, siempre puedes aprovechar las sesiones intensivas que emite Paramount Comedy.
Desde que comenzara hará ya una década El Club de la Comedia, los monólogos se han vuelto una alternativa para el humor a la que recurrimos muchos para pasar un buen rato. De aquél programa que queda en nuestras memorias salieron muchos de los humoristas de los que disfrutamos ahora mismo. También de Nuevos Cómicos, la versión actual del Club de la Comedia. Y es que los hay muy buenos.
Una recomendación: José Juan Vaquero
Desde aquí, en este momento, se me ocurre recomendar a José Juan Vaquero. Este pucelano con un sentido del humor quizás algo burro, es, en mi opinión, uno de los mejores, por no decir el mejor. Y es que con su ironía y su gracejo hace que termines con agujetas en las mejillas de tanto reír. Pero no es el único: el gran Ángel Martín, presentador de Sé lo que hicisteis, antes pasó por los escenarios de Nuevos Cómicos. Y también Dani Mateo, colaborador en el programa de La Sexta.
Por eso, para pasar un buen rato es una muy buena opción recurrir a los monólogos. En muchos casos cuenta con un sentido del humor inteligente, de ese que si no estás atento, puedes perderte, pero que si lo estás, te hará pasarlo muy bien. Incluso ha habido casos en los que se ha llorado, pero de risa.
