Steven Spielberg, el rey de midas del cine que no se cansa de tener sueños multitudinarios
En 1975, un hombre hizo que medio mundo prefiriese la montaña a la playa. Elegir la playa suponía estar sumido en un estado de paranoia cada vez que el agua cubría por encima del tobillo. Aún hoy, si ves ‘Tiburón’ por primera vez pasarás unas cuantas semanas tirando de ducha en vez de bañarse. Ese es el efecto que cualquier director quiere provocar en el espectador, permanecer en su inconsciente tiempo después de haber visto la película. La mayoría jamás lo consiguen, a Steven Spielberg sólo le llevo tres largos conseguirlo.
La psicológica/psicótica ‘Duel’ (’El diablo sobre ruedas’, 1971), primer (tele)film del realizador, ya explotaba esos lugares de la mente que tanto le gustan a Spielberg. Ese terror simple, que nace del estómago, inexplicable, ese terror infantil que a todos alguna vez nos ha atacado. Así es como trata el director a sus espectadores, como niños. Ya sea para hacerles sentir miedo, reír, emocionarse o para que se lo pasen, simplemente, en grande. Y ese ha sido el secreto de su éxito, no engañar al público, hacer que den por descontado que se lo van a pasar bien en la sala.
Todo lo que toca lo convierte en oro
Tras su primer largo para cine, ‘Loca Evasión’ (1974), le llegó su primer exitazo comercial con la mencionada ‘Tiburón’, gracias a la cual batió el récord de recaudación en Estados Unidos. La carrera de Spielberg comenzaba a despegar y, sorprendentemente, rechazó dirigir la secuela, además de sendos proyectos sobre King Kong y Superman. En 1977, junto con uno de los protagonistas de ‘Tiburón’, Richard Dreyfuss, se embarcó en el proyecto de ‘Encuentros en la tercera fase’, de nuevo un éxito rotundo. Una película tan rara y cercana que cuando la vi me provocó el deseo para volver a verla. Hasta tres veces engañé a mi padre para alquilarla en el videoclub. Bendita infancia…
Tras estos dos grandes éxitos y el fracaso de la paródica ‘1941′, Spielberg comienza en 1978 una de las colaboraciones que más éxitos y beneficios le ha dado. Produjo la película sobre la primera visita de los Beatles a los Estados Unidos ‘Locos por ellos’, de Robert Zemeckis. No sería la última ni la penúltima vez que ambos trabajasen juntos. Las producciones de Spielberg dirigidas por Zemeckis se convirtieron en garantía de éxito a lo largo de los 80, con títulos como ‘Regreso al futuro’ (1985) o ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’ (1988), quizá la película más sensual en formato animación-realidad que hayan visto estos ojitos.
Pero no sólo fue Zemeckis el que disfrutó del ala protectora del midas hollywoodiense. ‘Poltergeist’ (Tobe Hooper, 1982), ‘Gremlins’ (Joe Dante, 1984), ‘Los Goonies’ (Richard Donner, 1985) o ‘Esta casa es una ruina’ (Richard Benjamin, 1986) fueron algunos de los títulos que ayudaron a que la cuenta corriente de Spielberg engordase a buen ritmo durante la década de los 80. Esta dinámica desembocaría en la fundación en 1994, junto a Jeffrey Katzenberg y David Geffen, de los estudios Dreamworks, fuente de creación de algunos de los más potentes blockbusters de los últimos 15 años. En 2006, sin embargo, venden los estudios a Viacom.
Spielberg, el cuenta cuentos
Pero no sólo de producir vive Spielberg. De hecho, es bajo la producción de otro cuando crea uno de los mayores iconos del cine moderno. En 1981, bajo la supervisión de George Lucas, dirige ‘En busca del arca perdida’, la primera parte de la longeva tetra(de momento)logía del aventurero Indiana Jones. Un año después, le da al mundo su visión sobre los extraterrestres a través del cuento ‘E.T.’, su primera regresión a la infancia, algo que se convertiría en eje común a varios de sus proyectos.
Tras estos dos éxitos, que volvieron a batir récords de recaudación, y entre entrega y entrega de Indiana Jones, decide abordar otro tipo de cine, más intimista y profundo. Estrena títulos como ‘El color púrpura’ (1985), ‘El imperio del Sol’ (1987) o ‘Para siempre’ (1989), que suponen menor éxito de público, pero hacen que la crítica vea con otros ojos el trabajo de Spielberg.
Comienza los 90 retomando las superproducciones: ‘Hook’ (1991) y ‘Parque Jurásico’ (1993), que devuelven al director a la senda del cine de aventuras ‘para toda la familia’. Pero su gran obra se estrenaría tras estas dos. También en 1993 llega ‘La lista de Schindler’ con la que, por primera vez y tras varias nominaciones, gana su primer Óscar, alzándose de una tacada con el de mejor director y mejor película.
‘La lista de Schindler’ supone además su entrada definitiva, tras ‘El imperio del Sol’, en el tema de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto judío. Tema al que volvería en 1998 para ganar su segundo Óscar al mejor director. ‘Salvar al soldado Ryan’ supuso una nueva manera de entender el cine bélico, hasta el punto de que ha sido copiado hasta la saciedad desde entonces. Y adaptado por el director para su miniserie ‘Hermanos de Sangre’, épica historia sobre una compañía de paracaidistas norteamericanos en la Europa de la Guerra.
El nuevo siglo
Entre secuelas de ‘Parque Jurásico’ y la fallida ‘Amistad’ (1997), acaba el siglo. En 2001 vuelve al tema de las fábulas infantiles con ‘A.I.’. De nuevo con el género de la ciencia-ficción como plataforma, tema en el que se maneja como pez en el agua, como vuelve a demostrar en ‘Minority Report’ (2002), su primer trabajo con Tom Cruise, con el que repetiría en el remake de ‘La Guerra de los Mundos’ (2005). Entre medias, dos nuevos proyectos con Tom Hanks: ‘Atrápame si puedes’ (2002) y ‘La Terminal’ (2004).
‘Munich’ (2005), la historia de la reacción israelí a los atentados de los Juegos Olímpicos de 1972, sería su último film antes de rodar la cuarta entrega, en 2008, de las aventuras del arqueólogo Indiana Jones. En la actualidad, Spielberg promete nuevos e interesantes proyectos. Una nueva miniserie sobre la campaña del pacífico de las fuerzas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial, su versión del clásico cómic ‘Tintín’, o una biografía sobre el presidente norteamericano Abraham Lincoln serán algunos de las historias que nos esperan del afamado director.
Miembro destacado del ‘Brat pack’ que, junto a Scorsese, Coppola o DePalma, revolucionó Hollywood entre las décadas de los 70 y 80, Spielberg ha ofrecido su visión del cine al mundo durante casi cuatro décadas. Una mirada que nos presenta la sala de cine como un lugar donde todo es posible y donde debemos dejar volar nuestra imaginación. Un lugar donde volver a ser niños.

Foto: United States Government

¡¡QUE GRANDE TIBURON!!