Colectivo del buen rollo

Cultura alternativa y humor en primera persona

Weeds: enganchados al humor

¿Qué puede hacer una mujer cuando se queda viuda para mantener a sus dos hijos? La respuesta es fácil: vender marihuana. No, no me he vuelto loca. Eso es lo que nos plantean los guionistas de una de las series más surrealistas y alocadas de la pequeña pantalla: Weeds.

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Y es que esta serie vuelve cada verano, y ya van cinco, para dejarnos a los serieadictos ese toque de excentricidad y frescura que hace, sin lugar a dudas, mucho más llevable el calor estival.

Weeds o el arte de lo absurdo

Pero no os confundáis, no hablo del surrealismo al estilo del final de Los Serrano (sigo traumatizada, qué le voy a hacer) El surrealismo de los habitantes de Agrestic es mucho más ácido y mordaz (y mejor elaborado, para que mentir). Bajo la aparente normalidad de este barrio residencial, se ocultan personajes de lo más dispares, cada uno con su propia excentricidad, trazados a la perfección por los guionistas.

Cuando leí por primera vez el argumento de esta serie me pareció cuanto menos original y pronto me picó la curiosidad. ¿Una madre que vende marihuana para mantener su nivel de vida? ¿Estamos locos o qué? Bastaron dos capítulos para descubrir que yo también era adicta, pero a la familia Botwin. Y es que, ¿quién ha dicho que todas las familias tienen que vivir en armonía?, ¿no es mucho más aburrido?, ¿quién quiere ver en la tele lo que tiene en su casa cada día? Yo desde luego no.

De excentricidades, risas y otras drogas

Porque Nancy Botwin, nuestra protagonista, es mucha Nancy. Y no lo tiene nada fácil, ya que tras quedarse viuda joven, de forma repentina, tiene que idear un plan B para criar a sus hijos. Eso sí, antes muerta que perder su nivel de vida. Ella lo tiene claro: entre el camino fácil y el difícil, el segundo es mucho más divertido. Las consecuentes complicaciones ya las afrontará cuando lleguen, ¿para qué preocuparse por adelantado? Es la personificación del Carpe Diem, alguien que nunca mira atrás y al miedo se lo pone por montera. Ríete tú de Manolete.

Eso sí, para sobrellevar el día a día ella tiene su propia adicción. No pienses mal, que ella sólo vende. Su droga es el café. Tan afín a ella como las espinacas a Popeye.

Pero Nancy, a la que interpreta de forma magistral Mary-Louise Parker, no está sola. A su alrededor, un gran elenco de lo más diverso. Desde el hijo tímido que aprende a cuidarse solito con métodos cada vez menos ortodoxos, al hijo mayor que quiere continuar el ‘negocio’ familiar. Pasando, eso sí, por el concejal corrupto enganchado a la hierba, el cuñado que siempre se mete en líos, la amiga envidiosa y un largo etcétera de personajes, a cual más alocado, que evolucionarán a lo largo de cada temporada.

Y es que la evolución dentro de la serie es algo que han sabido hacer muy bien sus guionistas. La familia Botwin y sus amigos no se han quedado atrás, han evolucionado, incluso geográficamente, hundiéndose cada vez más y más en un negocio que en muchas ocasiones se les escapa de las manos. Todos han avanzado, han caído, se han levantado y han aprendido. ¿Cómo todos no?

Una serie que crea adicción

Weeds no es apta para conservadores. Ni para gente que espere ver a una familia normal y a unos personajes equilibrados.

Muy al contrario. Weeds es totalmente recomendable para gente sin complejos, que quiera divertirse y se ría hasta de sí mismo. En la vida de Nancy y sus amigos, los dramas se llevan al absurdo, y a las penas se les da de lado. No hay tiempo para pensar ni sufrir, sólo para actuar y dejarse llevar. Si una puerta se te cierra siempre encontrarás una ventana o, a malas, una alcantarilla por donde escapar.

Sin duda, esta serie también sigue nuestra filosofía del buen rollo. Así que ya sabes, túmbate en el sofá, pon Weeds y deja de pensar. Simplemente, relajate.

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