Colectivo del buen rollo

Cultura alternativa y humor en primera persona

Viajar con glamour. Cómo sobreviví a un Interrail

No quisiera mentirte ni darte envidia pero hacer un interrail ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, no solo por la fiesta que se monta en el extranjero o por las personas que he llegado a conocer, si no por las experiencias que me ha aportado este viaje. No importa los destinos que vayas a visitar pero antes de nada quería contarte una importante lección: cuando tu buenísima madre te diga que no metas mucha ropa, que el pintauñas no lo vas a utilizar, que la plancha del pelo no es necesaria y que la mochila pesa mucho, asiente con la cabeza pero no la escuches. Porque aunque las razones que aporte tu madre sean muy lógicas, todo es necesario.

Pero yo, inocente y novata en este asunto, escuche con atención a mi progenitora así que partí con la mochila muy vacía a conocer el mundo. Mal hecho. Ahí estaba yo con mis pantalones cortos, mis asquerosas deportivas, mi pañuelito para ocultar mi indomable flequillo y el mapa de la ciudad. ¡Soy una hortera! Pero no, desastre mundial. Yo tengo un armario gigante, un zapatero lleno de sandalias monísimas y puedo peinarme (sí, reza para que alguien lo piense). Evidentemente te lo vas a pasar bien pero si hubiese sabido todo lo que iba a hacer hubiese llenado la mochila hasta arriba. Consejo nº1: Llévate de todo, para estar guapa hay que sufrir.

interrail

Comprobado, existe el hurto

Esta vez sí, obligatoriamente haz caso a tu madre. Momento de salir de casa cuando te dice una y otra vez que repartas el dinero por la mochila, que lleves el bolso cruzado y duermas con todo encima, puedes pensar que es pesada pero en realidad quiere ahorrarte una mañana entera buscando la embajada española y llorando desconsoladamente porque te han robado toda la documentación, la visa y el dinero. Insensata, que no escuchaste esos valiosos consejos y tienes que ir a una comisaria de Hungría a hacer una denuncia. ¿Cómo te defiendes con el inglés? Me alegró descubrir que en momentos de absoluto caos recordé las clases del Wall Street. Consejo nº2: Duerme con todas tus pertenencias de valor, el bolso es una almohada maravillosa.

Hoy bocadillo de jamón, lomo, chorizo, salchichón ¿qué quieres?

Aunque pienses que no puedes estar más de diez días comiendo bocadillo de ibéricos lo confirmo, puedes y hasta lo agradeces. Resulta que cargar con dos kilos de ricos fiambres envasados al vacío no era una bobada y de nuevo, la sabiduría de tu madre era eficaz. Te ahorras una pasta (destinas el dinero a otros placeres), comes bien y puedes papear donde quieras pero acuérdate de facturar esa mochila, porque si no puedes tener problemas para embarcar. Consejo nº3: Viaja con el almuerzo asegurado.

En resumen, recuerda hacer caso a tu madre en todo menos en cuestiones de belleza e higiene, aspectos en los que debes hacer caso a tu intuición femenina. Que la fuerza para cargar con la mochila te acompañe.

Tagged as: , , , , , , , , , , , , , ,

1 Comment

  1. cierto es, cierto es, yo hace unos añitos me fui de interraíl llevándome lo peor que tenía en mi armario… y no veas lo divertido que era pasear por amsterdam y ver que las mujeres mayores agarraban el bolso cuando te veían venir :DDD

Leave a Response