The IT Crowd: viva el humor inglés 2.0
El tópico dice que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y esta frase, muy a mi pesar, se puede aplicar como anillo al dedo a la serie británica The IT Crowd. Y digo esto porque el hecho de que sólo se hayan rodado 24 capítulos, repartidos en cuatro temporadas, hace que los brillantes gags no pierdan su frescura. Yo no sé vosotros, pero yo quiero más; y lo quiero ya.
Lo quiero porque The IT Crowd traspasa el humor inglés tradicional. Digamos que desarrolla el “humor inglés 2.0”, compatible con todas las versiones de espectador: el geek, el que se ríe de los geeks, el que aspira a ser un geek y el que ni siquiera entiende lo que significa esa horterada de palabra y sigue utilizando la castiza “empollón”.
Para echarles de comer aparte
Para quienes no lo sepan, IT no hace referencia a ningún payaso que se nos aparece hasta en la sopa gracias a la alucinógena mente de Stephen King. Son las iniciales de Information Technologies, la manera de denominar a los departamentos de informática en las empresas. Los protagonistas de la serie son dos ejemplares de esa raza especial de bípedos que de vez en cuando asoman la cabeza por encima de la pantalla para recordar al resto del mundo que ellos tienen el control (Moss y Roy) y su jefa (Jen), que ayuda a sus pupilos a enfrentarse al mundo real.
Porque precisamente las habilidades sociales no son el punto fuerte de Moss y Roy. Trabajan en un sótano apartados del resto del mundo y sienten una especie de repelús por los infrahumanos que no saben lo que es un protocolo TCP o un banner. Sin embargo, las situaciones más demenciales ocurren cuando no les queda más remedio que interactuar con ellos. Jen tiene un poco más de maña a la hora de relacionarse con sus congéneres, pero tampoco tiene desperdicio.
Larga vida a The IT Crowd
La fórmula de The IT Crowd es diferente a la mayoría de las series británicas hechas hasta el momento. Además, es de esas pequeñas cosas que, aunque no te provoquen carcajadas interminables, te hacen ver la vida de una manera más optimista. Y visto lo visto, no me parece que eso sea moco de pavo.

